23 sept 2010

Algunos Períodos Relevantes en la Joyería y su Influencia Social.

1era. Parte

La joyería siempre ha sido sinónimo de elegancia, buen gusto y prosperidad. En cierto modo, símbolo de status, de lujo. Un complemento del vestir. Considerada una inversión, una seguridad económica y en tiempos de recesión y de guerra, efectivo “constante y sonante”.

A través del tiempo, sus estilos y diseños han marcado junto con el resto de las artes, un período específico siempre influenciado por la moda del momento. Representa una época, su cultura y un pedacito de la historia y costumbres de la humanidad. Así mismo, las diferentes gemas utilizadas en joyería guardan entre sí significados simbólicos muy curiosos. Éste, sin embargo, será un tema para otro artículo.

Lamentablemente, con el tiempo, la joyería antigua ha desaparecido en gran parte ya que, al pasar de moda, se deshacían las joyas desengastando las gemas y fundiendo los metales para producir cosas más novedosas o acordes con la influencia del momento. Por esta razón, joyería de alta calidad de finales del siglo XVIII y principio del siglo XIX, que además se encuentre en su estado original, se cotiza a valores muy altos en subastas y anticuarios, especialmente si la pieza pertenece a alguna firma de renombre o de notable procedencia.

Recorreremos brevemente algunos de estos periodos en la historia de la joyería, con el fin de comprender tanto el porqué de su estilo, como para ubicarnos en el tiempo.

Es difícil ubicar una pieza de joyería en un tiempo exacto, ya que los estilos al finalizar un período e iniciar el siguiente, se traslapaban. Es decir, aún cuando había finalizado una etapa, se continuaba produciendo el estilo anterior. Por ejemplo, los retratos en esmalte miniatura. Eran considerados una pieza sentimental y, al no existir la fotografía aun, se hacían en broches o colgantes de oro o plata que contenían el retrato del ser amado o un trozo de su cabello, una costumbre de finales del siglo XVIII, la cual continuó en auge en el siglo XIX de la Era Victoriana.



De 1760 a 1837, surge el período Georgian (Jorge III y IV) y el Regency en Gran Bretaña.

A principios de esta época, la joyería era principalmente status de nobleza y realeza, alcanzable para muy pocos. La tendencia repuntaba hacia lo recargado y muy elaborado. No faltaba en los joyeros de las nobles damas los ornamentos para el cabello, los emotivos relicarios con retratos o un trozo de cabello, los collares cortos de diamantes, los broches, los aretes largos estilo chandelier, o los “pendeloques” que consistían en tres diamantes o piedras de color en forma de gota, suspendidos por algún elemento floral o un lazo central.





En esta época, empezaron a engastarse los diamantes sobre una base abierta, pero las piedras de color cómo granates, topacios, rubíes, esmeraldas, etc. continuaban engastándose sobre una base tapada con el fin de colocar una lámina de color en el fondo, mejorando así su color natural. Los engastes de piedras de color con fondos abiertos intentaron aparecer en 1800, pero no fue hasta 1840 que este tipo de engaste empezó a realizarse a gran escala.

Otro elemento en la joyería de esta época era el “cannetille” suplantando la filigrana cuando ésta pasaba de moda. Consistía en un tipo de filigrana enrollada en forma de espirales o rosetas muy pequeñas que, en conjunto, formaban una pieza completa. Tanto la filigrana como el cannetille fueron procesos que surgieron forzosamente a raíz de la crisis y la escasez del oro en este período. Se lograba mediante hilos o finas láminas de oro, repujadas o no, volúmenes mayores, más elaborados o enmarcados, pero con menor peso de metal.

Al siglo XVIII se le conoce como la “Era de los Diamantes”, por ser la piedra preferida entre los nobles. Gustaban los grandes sets de diamantes, broches en forma de lazo y aretes engastados con diamantes “Old Mine Cut” (Técnica de cortar un diamante que consiste en una mesa muy pequeña y un culet, o cono, abierto, al ser cortados a mano, sin la ayuda de maquinaria alguna, su perímetro no era irregular, por lo general mas cuadrada o rectangular).

Estos diamantes se usaron usualmente en el siglo XVIII y XIX

También se conoce como la “Era de la Pasta” dado que, por el alto costo de las gemas preciosas, se empezaron a hacer piedras sintéticas a base de una pasta de vidrio con alto contenido en plomo (invento de Georg Fédéric Strass en 1730) a la cual le aplicaban los cortes y el color de una piedra preciosa. Estas piedras sintéticas se engastaban sobre plata u oro, tapadas por debajo y con lámina al fondo para aumentar su brillo. Generalmente se pintaba un punto negro en el “culet” de una piedra incolora para tratar de imitar los diamantes de la época, los Old Mine Cut. La alta demanda de estas piezas incrementaron su valor y llegaron a ser comercializadas por los mejores joyeros de Europa y las Colonias de los Estados Unidos
En cuanto al uso de los metales preciosos, se utilizaba principalmente oro amarillo y, para un tono blanco, la plata. No fue sino hasta finales del siglo XIX que empezó a utilizarse el platino como opción de metal blanco en la joyería (casi siempre laminado, sobre una base de oro amarillo).



Varios historiadores consideran el año 1837 el principio de una nueva era. El Período Victoriano, 1837-1901. (Reina Victoria, Gran Bretaña)

Al ser éste un período extenso, se subdivide en tres partes: Temprano o Romántico; Medio; y Tardío Periodo Victoriano.

Se dice que la Reina Victoria era una romántica incurable y que amaba la joyería tanto como a la naturaleza. Por eso, los primeros años de su reinado se conocen como el Período Romántico. Regalar una joya en aquella época se consideraba un gesto de afecto y sentimientos, aún entre amigas. Era una época de mucho simbolismo y una forma de expresarlo era la joyería.

Temprano o Romántico c.1837-1861.

Típico de esta época eran los diseños florales, más realistas y con mayor tridimensionalidad que los del período anterior, pues, como hemos dicho, hay un gran reconocimiento por la naturaleza. Las serpientes son símbolo de la eternidad, protectoras del espíritu y la sabiduría. Estas perduran en la joyería a través de todo el siglo. Las manos, dependiendo de la pose su significado. Por ejemplo, podrían expresar celebración, agradecimiento o inclusive luto y dolor. El coral, el marfil, los diamantes, la turquesa, las perlas, el esmalte y el carey, por mencionar algunas, son piedras muy utilizadas en la joyería de este período. Piezas comúnes de la época eran los camafeos, las leontinas, los brazaletes, los broches e, indiscutiblemente, el reloj de bolsillo para los caballeros, así como el de dama que colgaba de una leontina en su pecho (ya el reloj de bolsillo, invento del siglo XVI, era muy popular desde el siglo XVIII).


La moda de la época influyó en el uso de joyería. Los vestidos de las damas eran de falda ancha, manga larga, escote cerrado o con los hombros al descubierto. Esta forma de vestir resaltó los broches, ya fuera en el cerrado escote o sobre una cinta ceñida al cuello. Los broches grandes formaban parte del atuendo de gala con escotes más pronunciados.




Un diseño muy peculiar de la joyería Victoriana del período Romántico, en boga sobre todo entre 1840 y 1860, eran las joyas hechas en su totalidad con “seed pearls” (perlas my pequeñas, generalmente imperfectas), aunque rara vez se hacían con oro. Generalmente se vendían en un estuche conteniendo un set completo que consistía en un collar, dos brazaletes, dos aretes, un pequeño broche y un corsage.
Podía constar de flores completas u otros elementos, armadas con cientos y miles de estas perlas anudadas entre sí con pelo de caballo, ya que el agujero era demasiado pequeño para el hilo de seda. Sumamente delicadas, a la fecha no es fácil encontrar una que esté intacta o un juego completo. Los estuches de estas piezas eran únicos, diseñados especialmente para cada pieza o set en particular, asegurando de esta manera su buen estado. Algunos pocos que se encuentran en anticuarios hoy en día, conservan aún su estuche original. Aquí podemos ver un ejemplo de lo que representa el valor de una pieza antigua. En este caso en particular, sí sabemos que rara vez se hacían con oro, que sus estuches eran únicos y que, por lo general, se hacían en juegos completos. Entonces, un set original del período con elementos en oro, en buen estado y en su estuche original alcanzará los mayores precios, sin olvidar la importancia de su creador (existen sets completos de Tiffany & Co., generalmente en museos), su procedencia y el nivel de complejidad en el diseño.


Medio Período Victoriano (El Gran Período) 1861-1880.

Con la muerte del Príncipe Alberto (esposo de la Reina Victoria) en 1861, termina abruptamente el período romántico. Debido a su profunda tristeza, usar negro parece la decisión correcta, obligando a todo el palacio a seguir con esta práctica, la cuál se extiende aproximadamente hasta el final de su reinado. En esta ocasión, la joyería debía ser igualmente negra. Nace la industria en la minería de carbón fosilizado conocido como Jet (Agata negra o Agstein, actualmente Azabache en México). Por encargo de la reina Victoria, empiezan a diseñarse joyas negras, símbolo de su dolor. Fue tan popular el Jet, que empezó a imitarse con vidrio negro marcando un nuevo movimiento en la moda.





















Y para quienes no estuvieran de luto, ésta es una época muy colorida tanto en el vestir como en la selección de las piedras preciosas y los esmaltes.

Los vestidos más voluminosos ahora, influyen en el tamaño de las joyas. Los broches son masivos, los brazaletes más anchos, usualmente en pares: uno en cada brazo. Los escotes más pronunciados estimulan a usar collares y relicarios grandes, usualmente conteniendo fotografías en su interior. Con la llegada de la fotografía, se suplanta el retrato pintado o de esmalte. Al cambiar el estilo del peinado, los aretes son cada vez más largos. El “Gran Período” está marcado por la prosperidad. La joyería representa la riqueza del hombre, ¿qué mejor manera de mostrarla que en su esposa? Así aumenta el gusto entre ellas de complementar su vestir con las joyas. Los caballeros por su parte, continúan mostrando las relucientes leontinas de sus relojes de bolsillo y mancuernas de oro. Las damas de menos recursos se hacen de imitaciones o joyas de producción masiva más económicas (Arts&Crafts).


Con una necesidad por revivir el pasado, nace una batalla entre varios estilos y se crean movimientos muy diversos inspirados en distintas influencias. El Renacimiento Gótico en la arquitectura se convierte en algo cada vez más significativo durante el período, llevando a la “Batalla de los Estilos” entre los ideales góticos y clásicos, consecuentemente influyendo en la joyería.

Por otra parte, revive el gusto por los estilos Etruscos, los amuletos y otros ornamentos clásicos, o el colorido esmalte del renacimiento. Una vez proclamada la Reina Victoria, Emperatriz de la India en 1876, surge el interés por joyería exótica de lugares exóticos, como el esmalte de Jaipur, o garras de tigre montadas en oro de Calcuta, inspirando con esto a joyeros europeos y de los Estados Unidos. Parte de ese “revivir” despertó igualmente el interés por los diseños egipcios del pasado. Estas piezas eran trabajadas en oro, piedras preciosas, esmaltes y mosaicos miniatura, verdaderas obras de arte de minucioso trabajo orfebre. Igualmente, en este período vemos la influencia del estilo escocés, donde encontramos joyería como broches y pines con motivos heráldicos, espadas y dagas.



Esta mitad del Período Victoriano se caracteriza por un gran alejamiento del romanticismo y mucha versatilidad. La necesidad por revivir el pasado durante la última parte del Gran Período o Medio Período Victoriano cede prácticamente a un sinfín de estilos que en nada recordarían al primer período de la época victoriana. El cambio es realmente drástico. Fácilmente, podrían confundirse estas piezas, ya que se alejan por completo del Victoriano más clásico: el Romántico.


Tardío Período Victoriano 1880-1901.

La Reina Victoria, más relajada ahora, está dispuesta a cambiar sus drásticas reglas de luto. Una vez más, la moda y la sociedad han cambiado. La vestimenta es más simple, más liviana, curvas más suaves y los encajes delicados están de moda. La mujer es más activa y requiere de vestimenta adecuada. La única extravagancia que permanece son sus tocados. Sombreros anchos decorados con cintas, lazos, encajes, flores y plumas. En ocasiones, hasta pájaros completos.
La actitud ante la joyería se ve afectada dando paso a lo simple, delicado y refinado. En general, se reducen las dimensiones de la joyería y se usa menos cantidad. Los aretes se vuelven diminutos, una sola piedra, una perla. No fue hasta 1890 que empezaron a verse aretes que no fueran de prensa. Aun así, hasta finales de siglo, perforarse las orejas parecía un acto de barbarie. Los collares pasaban a ser simples cadenas unidas a pequeñas piedras o perlas. Los brazaletes eran cada vez más delgados, de eslabones curvos en oro o plata. La joyería con motivos deportivos empieza a ser un estilo ya que las mujeres empezaban a participar en actividades al aire libre. Por ejemplo, herraduras o motivos animales como zorros o sabuesos, mariposas u otros insectos.

Con la muerte de la Reina Victoria y el fin de un período, empezaba a sucumbir el siglo XIX vislumbrando el nuevo siglo y con él, "La Belle Epoque"…


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